Desempolvando el sombrero, una vez más
- enriquemarsan2001
- 2 jul 2023
- 3 Min. de lectura
Ficha de la película
Título original: Indiana Jones and the Dial of Destiny
Género: Acción y aventura
País: EEUU
Año: 2023
Duración: 2h 34’
Calificación por edades: 12
Dirección: James Mangold
Guion: Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, David Koepp y James Mangold, basados en los personajes originales de Philip Kaufman y George Lucas
Reparto: Harrison Ford, Phoebe Waller-Bridge, Ethann Isidore, Mads Mikkelsen
Una vez organizados mis pensamientos, llego a la conclusión de que necesitaba escuchar una vez más el “Doctor Jones!” en boca de un germano. Y es que la saga de Indy resulta tener mucho más valor personal para mí que cualquier otra clásica colección de aventuras. Más que Star Wars, seguro.
Como no podía ser de otra forma, con el bueno de Harrison Ford llegando al culmen de su carrera profesional, el Dial del Destino trata sobre envejecer, sobre una época que nos supera y amenaza con dejarnos atrás. ¡Qué ironía más perfecta, la de un hombre que ha dedicado su vida a estudiar antigüedades, y ahora se ve amenazado con convertirse en una! Y aunque este paso del tiempo no se deja ver en las escenas de acción (Indy salta entre coches y escala paredes como Rambo), sí que alimenta la rivalidad con el señor villano de esta nueva ocasión, un científico nazi que, como fantasma escapado de las antiguas aventuras de Indiana Jones, regresa para poner a prueba al arqueólogo una vez más.
Es ley de vida para George Lucas revivir sus antiguos proyectos, y aunque Lucasfilm ya no le pertenece, está aquí como productor ejecutivo. El que sí deja notar su ausencia es Spielberg, porque -no tengo claras las brujerías de las que es capaz- hasta la odiada El Reino de la Calavera de Cristal (2008) tenía más chispa que la entrega que tenemos entre manos. A el Dial del Destino le falta alma, le falta la magia, algo irreplicable y muy difícil de describir. James Mangold, con buen pulso para moverse entre el drama de autor y el blockbuster, hace un trabajo efectivo, pero es incapaz de igualar esa emoción contenida en el simple gesto de ponerse un sombrero, o de empuñar el látigo. Las impresionantes set-pieces aquí pecan de limpias, de poco atrevidas: una persecución entre dos cochecitos marroquíes no es lo mismo que pegarte con nazis a bordo de un tanque mientras enganchas a tu padre con tu látigo; desplazar agua con unas piedras no es lo mismo que superar las tres pruebas del aliento, la palabra y el camino de Dios.
Aspirar a igualar semejante legado, sin embargo, es complicado, y atrevido, y hay que aplaudir el intento, porque de forma más o menos eficaz se tachan la mayoría de las casillas. No nos faltan aquí personajes entretenidos, momentos de comicidad de un Harrison Ford que se lo está pasando en grande, ni risas a costa de un puñado de nazis. A pesar de un metraje algo extenso, de unos puzles que parecen sacados de La Búsqueda (2004), o de una esencia más cercana a Uncharted y Tintin que al canon Spielbergiano, he de decir que me lo he pasado muy bien, y que puedo volver a creer, aunque sea por poco tiempo, en la magia de las películas. Mucho más que una entrada de cine pagaría yo por volver a escuchar los temas de John Williams reventando los altavoces, por ver a Indy desplegar esa media sonrisa, y por ver otro artefacto dorado señalando el camino al futuro.
¿Qué podemos sacar de este bienintencionado intento? Su honestidad y su bravura. Porque cada vez que Hollywood ha tratado de rehacer o continuar un legado clásico de aventuras, lo ha hecho cometiendo crímenes contra el espectador (Star Wars) o de la forma más barata y perezosa posible (Piratas del Caribe). Confiando, eso sí, en que el Dial del Destino sea la última entrega de la saga del Doctor Jones, podemos afirmar que ha sido un buen camino, y que a nuestro lado permanecerán los amigos que conocimos al recorrerlo.




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