The Black Phone, una llamada desde la oscuridad
- enriquemarsan2001
- 7 jul 2022
- 3 Min. de lectura
Ficha de la película
Título original: The Black Phone Género: terror, thriller País: EEUU Año: 2022 Duración: 103’ Calificación por edades: 16 Dirección: Scott Derrickson Guion: Scott Derrickson y C. Robert Cargill, basado en el relato corto de Joe Hill Reparto: Mason Thames, Madeleine McGraw, Jeremy Davies y Ethan Hawke
La productora Blumhouse es un caso curioso, porque estrena constantemente películas de baja calidad, conformando un catálogo funesto, y a la vez acierta en la diana las ocasiones perfectas para no perder relevancia. Cuesta pensar en otra compañía con producciones tan universalmente alejadas como la saga Insidious y Whiplash. Por ello, creo haber resuelto el enigma detrás de sus aciertos y fracasos: la jugada funciona… cuando se pone a un cineasta con pulso detrás de las cámaras.
Esta vez ha sido Scott Derrickson, que ya dirigió Sinister en 2012 para Jason Blum. Tras darse un paseo por Marvel con Doctor Strange, ha regresado a sus raíces del terror, recuperando sus filtros VHS y sus claustrofóbicos sótanos, con la historia de un secuestrador de niños en Denver. Ethan Hawke encarna al siniestro enmascarado, provocando unos momentos de suspense y tensión que han sido una gozada de ver en la gran pantalla.
Es posible que me haya acostumbrado al poco nivel del cine de terror mainstream, y me deje sorprender fácilmente, pero puedo decir sin tapujos que Black Phone es del lo mejor que nos ha dado el género en mucho, mucho tiempo. Cada decisión de dirección, cada escalón del guion, cada elemento ha sido planeado con cuidado y esmero. Como viene siendo habitual en el modelo Blumnhouse, la película apenas cuenta con presupuesto, unos quince millones de dólares, pero ni un solo centavo se ha desperdiciado al contar esta historia: la imagen es inmaculada (tiene una dirección de fotografía que sabe aprovechar los espacios, mostrándonos de mil maneras diferentes la misma habitación, evitando que se haga repetitivo); a la banda sonora de Mark Korven no le faltan pistones ni rasgaduras de cuerda; cuenta con unos créditos iniciales muy chulos; y está basada en una más que interesante historia a cargo de Joe Hill, asegurándonos ese toque tanto sobrenatural como realista en los temas que toca la trama.
No quiere decir nada de esto que estemos ante una cinta de autor: no, esto no es Hereditary, ni tampoco La Bruja. Aquí no faltan los jumpscares, ni los violines in crescendo, ni siquiera se libra de recurrir a los clichés habituales de instituto. Lo que sí que tenemos es a un profesional en la silla de dirección; a un protagonista, Mason Thames, muy bien elegido, capaz de llevar la tensión con sus expresiones faciales (la influencia del papelón de Anya Taylor-Joy en Múltiple es palpable); y, sobre todo, un villano brillantemente construido.
En lugar de iniciar la angustiosa historia con el protagonista siendo secuestrado, Scott Derrickson se toma su tiempo elaborando el misticismo alrededor del abductor, The Grabber, de quien se habla en voz baja por el pueblo, como un nuevo Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Cada cartel de desaparición colocado sobre una verja se vuelve un signo de advertencia, en lugar de un registro del terror. Los personajes son construidos desde el primer acto, facilitando que todo concluya satisfactoriamente en el clímax, como un círculo. Y digo yo, ¿Quién hubiera pensado que un guion redondo, con sus planteamientos y conclusiones, estaría fuera de lugar en una taquillera cinta de terror? ¿Por qué nos hemos acostumbrado al miedo barato de Insidious, a la cutrez de La Purga, y todo desperdicio que sale de Blumhouse termina recaudando cientos de millones?
Confío en que esta llamada desde la oscuridad que es Black Phone, una genialidad en medio de la mediocridad, al igual que en su momento lo fue Déjame Salir, se convierta en el punto de partida de voces interesantes. Que el terror de calidad pueda ser también para grandes audiencias, y no solo se relegue a excentricidades autorales patrocinadas por A24.



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