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Juego Limpio, con un 0% de riesgo

  • enriquemarsan2001
  • 11 oct 2023
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 18 oct 2023



Ficha de la película

Título original: Fair Play

Género: Drama

País: EEUU

Año: 2023

Duración: 1h 53’

Calificación por edades: 16

Dirección: Chloe Domont

Guion: Chloe Domont

Reparto: Phoebe Dynevor, Alden Ehrenreich, Eddie Marsan

Ya se encuentra disponible en Netflix España la nueva apuesta de la plataforma, una película cuyos derechos han adquirido tras su paso por el festival de Sundance. Se trata del debut en la dirección de Chloe Domont, una cineasta a la que auguro un prometedor futuro. Quizá no, de momento, como guionista, ya que la historia es el aspecto más deficiente de su primer largometraje.


La trama nos plantea la relación de una pareja, comenzando por la pedida de matrimonio por parte de él (Alden Ehrenreich), seguido de una lujuriosa escena sexual en el cuarto de baño hacia ella (Phoebe Dynevor). Se nos revelará a continuación que ambos trabajan para una firma financiera, en la cual se busca a un nuevo jefe de departamento: ¿Podrá su relación superar esta rivalidad? La tensión está servida.


Etiquetada como “thriller erótico”, Juego Limpio podría reunir unas buenas cifras de audiencia, y aparentemente ha gustado mucho a la crítica. Un humilde servidor, que no es ni crítico ni es nadie, gusta de ir a contracorriente y se plantea ciertas cuestiones: para empezar, lo de thriller erótico. Juego Limpio no es ni thriller, ni erótica. No hay escalada de tensión, no hay amenaza que se cierna sobre los protagonistas: la caída en desgracia de sus personajes se debe exclusivamente a sus comportamientos, y de una forma particularmente desequilibrada, ya que la película se ceba de forma desproporcionada con él, y realza los méritos de ella. Es un planteamiento interesante, que bien podría actuar como reflejo del desequilibrio de género en las plantillas de empleados de este tipo de empresas, pero precisamente este agudo comentario social choca con la dinámica entre los dos protagonistas, desinflando la emoción y perfilando un claro “villano” y una clara “heroína”.


El resto de la empresa (a ratos recordándome los mejores pasajes de Wall Street y de Margin Call, aunque no lo suficiente), representada en la amenazante figura de Eddie Marsan, queda totalmente al margen, actuando como telón de fondo, y restando rigurosidad al conflicto. Si se desea hacer una película sobre riesgo, la bolsa, apuestas y largas noches visitando cabarets, es vital que se rompan más teclados con palos de golf, que se insulte más a los personajes, y que sus inversiones tengan consecuencias más allá de apretar los puños e irse de copas. Marsan tan solo llama una vez “dumb f*cking b*tch” al personaje de Dynevor: no es creíble (sin ironías), ni van en línea con el tono que, originalmente, creo que se buscaba para la historia.


Los elementos eróticos, no lo son en realidad: es cierto que se dan escenas sexuales entre los dos personajes, ciertas de ellas en malas condiciones (desde no deseadas hasta no consentidas), pero no cuentan con elementos de lujuria ni seducción. No se trata nada de esto de puntos negativos, ya que considero que, para la historia de Juego Limpio, el elemento sexual está bien utilizado, reafirma las emociones y momentos de los protagonistas, y no se abusa de ellos con fines gratificantes ni de relleno. Simplemente, hay que entender la diferencia entre subtexto sexual y erótico, el segundo de los cuales no se encuentra presente aquí. Podría este ser un buen momento para abrir un debate sobre la definición del cine erótico, pero no he encontrado la película lo suficientemente interesante para hacerlo, por lo que me temo habré de morir en esta colina.


Una cinta sobre Wall Street, sobre fondos de inversión, debería sumergirse en riesgo más que cualquier otro tipo de cine, y no quedarse en apuestas seguras. Si he de recomendar algo de esta aventura, son sin duda las interpretaciones de Dynevor y Ehrenreich. Quizá un metraje más reducido, giros tardíos de la trama, y algo más de peso en las decisiones de él, hubiera elevado esta propuesta de Netflix a algo más que un considerable debut en la dirección de Chloe Domont. Decir sobra, que espero con ganas su próximo trabajo tras la cámara.





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