Jurado Nº2 no tiene más preguntas, señoría
- enriquemarsan2001
- 5 nov 2024
- 2 Min. de lectura
Ficha de la película
Título original: Juror # 2
Género: drama, thriller
País: EEUU
Año: 2024
Duración: 1h 53’
Calificación por edades: 12
Dirección: Clint Eastwood
Guion: Jonathan A. Abrams
Reparto: Nicholas Hoult, Toni Collette, Zoey Deutch, Chris Messina, J. K. Simmons
Siendo Clint Eastwood uno de los directores más prolíficos de la historia -estrenando, como mínimo, una película cada dos años desde 1971-, no sorprende que a sus 94 años de edad todavía tenga energía para sacar adelante un proyecto. En este caso, se trata de un drama judicial con un pequeño giro, ya que un miembro del jurado de un caso de asesinato posee cierta información oculta que podría cambiar el veredicto.
Observando sus últimos esfuerzos -vienen a la mente Sully y Richard Jewell-, se aprecia cómo los intereses de Eastwood se han ido enfocando más en las interpretaciones y en el drama, frente a una cada vez más reducida acción. Por ello, encuentra el director en Jurado Nº2 un material jugoso con el que trabajar, y deja que Nicholas Hoult y el resto del equipo hablen por sí solos.
Desgraciadamente, la cinta palidece una vez se compara con sus referentes. En primer lugar, comete el error de mostrar todas sus cartas en los primeros quince minutos, vaciando el resto de metraje de tensión, sorpresas, y lo peor, riesgo. Además, adolece de un apuesta en escena muy televisiva, ante la que se echa de menos la precisión del gran cine de tribunales. El extenso segmento dedicado a deliberar -en el cual no descubrimos un solo fragmento de nueva información, y que sólo despunta momentáneamente durante cierta subtrama protagonizada por J. K. Simmons- tan sólo se hace llevadero por la inclusión de algunos coletazos de humor.
Por encima de todo, a pesar de contar con un giro inesperado -de nuevo, presentado al inicio de la historia, a lo Puñales por la espalda, pero sin usarlo de cimientos para más giros-, no explora, sino de forma superficial, el dilema moral entre justicia y verdad que tan característico es de este tipo de cine. El protagonista, Justin, enfrenta un conflicto plano, continuado, que sólo se involucra en la trama cuando otro personaje lo descubre, y su resolución, que sólo permitía dos caminos, resulta de todo menos inesperada. Repetidas menciones a la ceguera de la justicia no eximen su historia de resultar facilona, poco arriesgada y para nada desgarradora como exige una premisa tan compleja.
Es cierto que se puede encontrar entretenimiento en esta película. También es cierto que en modo alguno supone una mancha en el historial del director, ni supone una obra deficiente con la que cerrar su carrera, pero sí que sirve de recordatorio de otras mucho más grandes piezas de cine, dirigidas o no por Eastwood, que conviene recordar con aprecio y volver a visionar de vez en cuando.




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